miércoles, octubre 11, 2006

ADIOS, MAESTRO ... (Cuarta publicación)

ARTURO ALAPE
Cali, Noviembre 3, 1.938 -
Bogotá, Octubre 7, 2.006, 11 PM....

Adiós MAESTRO ...
Estamos profundamente tristes ...
Aún así, en su memoria, cantaremos y oiremos boleros ...
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** Cuarta publicación (Octubre 11, 2.006) textos, mensajes, comentarios etc después de su fallecimiento
* Tercera publicación (Oct. 10, 2.006) puede verse en:
http://arturoalape.blogspot.com/2006/10/adis-al-maestro-tercera-publicacin.html
* La segunda publicación (Octubre 9, 2.006) puede verse en :
http://arturoalape.blogspot.com/2006_10_09_arturoalape_archive.html
* La primera publicación (Octubre 8, 2.006) puede verse en:
http://arturoalape.blogspot.com/2006/10/arturo-alape-adis-maestro-estamos.html
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DE DANIEL SAMPER PIZANO
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ADIÓS A ALAPE. Arturo Alape fue un estupendo cuentista (su libro Las muertes de Tirofijo sigue siendo un clásico del género) y el más versado historiador sobre el 9 de abril. Su muerte nos priva de un gran narrador, un cronista excelente y un hombre de izquierda de ejemplar coherencia.
DE: Dos meses de Uribe 2: la brújula perdida (Fragmento final)
POR DANIEL SAMPER PIZANO * cambalache@mail.ddnet.es
EL TIEMPO, Octubre 11 de 2006
http://www.eltiempo.com/tiempoimpreso/edicionimpresa/opinion/2006-10-11/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3280296.html
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ARTURO ALAPE Y EL "ENCUENTRO DE ESCRITORES EN CAICEDONIA"

Interviniendo en el ENCUENTRO de Noviembre de 2.005
Fotografía: MIC de NTC …
Mural elaborado por los estudiantes del colegio de Nuestra Señora Inmaculada y presentado en el patio central durante el Encuentro de Noviembre de 2.005. En el lomo de los libros se apreciaba el nombre de mayoría de las obras de Arturo Alape. (Fotografía: MIC deNTC … )
A LA MEMORIA DE ALAPE
Por Manuel Tiberio Bermúdez
http://www.redyaccion.com/Arturo%20Alape.htm (MATRIZ: http://www.redyaccion.com/ )
Foto: http://www.redyaccion.com/fotos/alape.jpg
La noticia de la muerte de Arturo Alape, el pasado sábado 7 de octubre en Bogotá, cuyo verdadero nombre era Carlos Arturo Ruiz, me golpeó fuerte en el alma. Desde 1998 era aplicado visitante, cada dos años de Caicedonia, para cumplir con la cita que le poníamos los organizadores de El Encuentro de Escritores por la Paz de Colombia.
Nos hicimos amigos de él, de su manera de ser, de sus posiciones verticales como su vida, de su alegría y de sus picantes comentarios que llamaban la risa. Caicedonia toda, lo reconocía cuando caminaba por sus calles y señalaba el pasado de violencias que le tocó sufrir a ese pedazo de tierra vallecaucana.
Muchos conservamos caricaturas realizadas por el actividad que desarrollaba durante el evento para relajarse o para congratular a quien se pusiera entre su mirada y su libreta de dibujo.
Guardo un texto que escribí cuando en el año 2000, (si no estoy “desfechado”) nos acompañó al Encuentro de Escritores, pero quienes leemos más allá de las palabras y sabemos que dicen o callan las miradas observamos su tristeza. Fue la última vez que estuvo en el exilio presionado por las fuerzas violentas que viven agazapadas en este país de los violentos. El texto es el siguiente:
“Lo invitamos por segunda vez, y por segunda vez dijo sí a la convocatoria de CORPOCAICA.
Llegó cargado de pensamientos, de posiciones verticales como las que siempre ha asumido a lo largo de su vida, pero, se le notaba la tristeza. Pudo más el afecto que la discreción y le interrogué por ese brillo triste que se escondía muy adentro de sus ojos y que dejaba entrever en cada frase, en cada palabra, en cada sonrisa silenciosa, que algo no andaba bien.
Con voz asordinada, como para que el viento no descubriera sus temores, me dijo “debo dejar el país”: No necesité de mas palabras, entendí que nuevamente los odios de la guerra en un país de odios, lo condenaba, como a tantos otros, al exilio, al alejamiento, a la huida para proteger lo único verdaderamente valioso que tenemos los seres humanos: la vida.
Su ponencia lo decía todo para quienes descubrimos acurrucadas las palabras que otros no miran. Su ponencia tenía el sabor de un adiós que no quería dar. La titulo: “El Poeta en el exilio”. Definitivo en el señalamiento Alape comenzó su intervención diciendo:
“La Escritura del Terror en Colombia, esa escritura anunciada y difundida por mentes enfermas y por un odio infecundo, tiene una larga historia. Es una Escritura que busca crear en el hombre aludido, el escozor de su piel cuando se levanta con la escarcha del miedo y en su respiración se agita un ajetreo sordo que se vuelve como gusano atragantado en la boca.
Es una Escritura que maniata al hombre a quien se dirige, a la inercia de su propia indefensión, lo agitan sus emociones en dimensiones desconocidas y desequilibra su propia interioridad. Por temor el hombre se vuelve un muerto vivo con el caminar cotidiano, al disfrazar su cuerpo con ropas ajenas y pensamientos distintos.
Son muchos los significados simbólicos de esa Escritura perversa: representación de la muerte que llega sin anuncio; el miedo como goteo chino que golpea la conciencia; la incertidumbre que cubre la mirada con la oscuridad perpetua; la sospecha y desconfianza hacia el círculo cercano a afectos familiares y amorosos; el preludio imaginario de odio en crecimiento y deseos de venganza contra un enemigo invisible”.
Y desde las posibilidades que brinda la palabra denunció su condena para que nosotros la intuyéramos: “La voz enjaulada en un silencio premeditado vuelve presagio el anuncio de la amenaza decretada por escrito: el poeta nervioso levanta el teléfono en las horas de la madrugada, nadie responde, sólo escucha el ronroneo de un carraspeo inaudible; el poeta suelta el aparato y sumido en la incertidumbre no concilia el sueño, repica el teléfono, lo vuelve a levantar, nadie contesta, al otro lado de la línea responde el ronroneo nefasto de un carraspeo.
Trata de dormir abrazado al cuerpo de su compañera, quien despierta no ha perdido detalles de su ajetreo nervioso. Sobre los ojos despiertos del poeta, caen como árboles deshojándose cientos de mariposas que huyen del sueño que no ha podido atraparlas. Él busca refugio silencioso al declamar como un monosílaba agonizante, fragmentos de un poema suyo, “Libreta de apuntes”:
Cada amigo está vivo en mi libreta. / Su nombre escrito allí recrea mi afecto/ impreso en signos rojos, en balbuceos azules,/ en claves verdinegras, en consigna afanada/ o de su propio trazo el paraíso./... Y cuando cae un amigo, un compañero,/ cuando ese rayo negro petrifica sus pasos/ debo borrar sus nombres de vino o de palomas/ y así los van tachando mis temblorosos dedos./.Quizá él también quisiera tachar su nombre de su libreta de apuntes, para hacerse invisible como hombre y presencia en arabescos indescifrables, perdido y arrugado en las pequeñas páginas blancas. El poeta ha recibido tres panfletos con amenazas de muerte, por presidir una institución de solidaridad con Cuba y por la inocencia de sus actos y de su firma, que otros utilizan como mampuesto político e ideológico”.
La tristeza nos golpea en cada palabra, en cada giro verbal, en cada denuncia que compromete más su integridad. “La representación simbólica de la Escritura del Terror tuvo sus avances en burdas manifestaciones públicas, por ejemplo: en las puertas y ventanas de quienes eran señalados para morir, se pintaban burdas cruces rojas. También la voz comenzó por reemplazar la palabra escrita: un muchacho de quince años con voz aguda y melodiosa daba una serenata en las horas de la madrugada, frente a la casa de la familia escogida para el rito de la muerte colectiva. Y no era por azar, al día siguiente esa familia unida en su sangre había dejado de existir por razones de su pensamiento político: así eran de simple los resultados de la serenata.
Después la grafía tendría como desarrollo en papeles arrugados un solo sonido: el de la muerte. El pulso equilibrado de los dedos del asesino, después de disparar con paciencia tachaba el nombre de las víctimas como misión cumplida, el papel arrugado regresaba al bolsillo del pantalón. El justiciero oficial o sicario memorizaba el siguiente nombre: el revólver listo, aceitado continuaba escondido en la pretina, esa noche descansaba y soñaba”.
Se nos fue Alape y nos duele su ausencia…..

1 Comments:

Blogger Isaías Peña G. said...

En las notas luego de su muerte, no se ha escrito sobre el comienzo de Arturo en la vida civil, ya por fuera de la vía armada. Con él fundamos a comienzos de la década del 70, el Grupo Cultural Punto Rojo, con Jairo Mercado, Germán Santamaría, Luis E. Lasso, Roberto Rubiano, y muchos otros, grupo que realizó una inmensa actividad cultural en Bogotá y editó una revista y algunos libros. Sobre eso hablo un poco en mi blog apuchayas.blogspot.com
Isaías

12:59 p.m.  

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